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Carlos Altamirano

Historia de los intelectuales en América Latina II

Los avatares de la "ciudad letrada" en el siglo XX

ensayos de: Jeremy Adelman; Gonzalo Aguilar; Fernanda Arêas Peixoto; Alicia Azuela de la Cueva; Martín Bergel; Alejandro Blanco; Nora Catelli; José Luis de Diego; Fernando J. Devoto; Arcadio Díaz Quiñones; Ximena Espeche; Fabio Esposito; Javier Garciadiego; Claudia Gilman; Osmar Gonzales; María Teresa Gramuglio; Luiz Carlos Jackson; Emilio Kourí; Ricardo Martínez Mazzola; Ricardo Melgar Bao; Sergio Miceli; Luis Millones; Jorge Myers; Guillermo Palacios; Fernando Antonio Pinheiro Filho; Heloisa Pontes; Ricardo Pozas Horcasitas; Marcelo Ridenti; Rafael Rojas; Gustavo Sorá; Bernardo Subercaseaux; Oscar Terán; Mirta Varela y Liliana Weinberg


notas de prensa

"El mundo intelectual se volvió más diversificado y complejo"
Página/12 - Argentina, 16/08/2010

Del letrado colonial al pensador moderno
La Capital - Rosario - Argentina, 01/08/2010

Actores en más de un escenario
La Capital - Rosario - Argentina, 01/08/2010

Un mapa de tensiones
La Nación - ADN - Argentina, 31/07/2010

"Hay una tensión entre modernidad e identidad"
La Nación - ADN - Argentina, 17/07/2010

¿Para qué sirven los intelectuales?
El Comercio - Perú, 04/07/2010

Los que pensaron América
Clarín - Revista Ñ - Argentina, 27/06/2010

título de la nota: "El mundo intelectual se volvió más diversificado y complejo"
autor de la nota: Silvina Friera
medio: Página/12 - Argentina
fecha: 16/08/2010

extracto
El segundo tomo del proyecto dirigido por el ensayista e investigador abarca desde 1900 hasta los ´80. Con un lenguaje accesible, pero sin perder rigor, explora el mapa de tensiones continentales a través de una treintena de ensayos a cargo de especialistas en cada área.
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- La expresión América latina o Hispanoamérica era una referencia más bien borrosa en los comienzos del siglo XX. ¿En qué momento se transforma en una referencia nítida?
- Si uno sigue el trayecto de la expresión América latina, en el siglo XIX ya estaba, pero se vuelve más frecuente en el siglo XX. El momento más intenso fueron los años de la reforma universitaria. No como efecto solamente del movimiento universitario sino como resultado de un clima más general vinculado con la primera posguerra mundial, al juicio que hubo sobre la catástrofe civilizatoria de esa guerra en aquel mundo que hasta entonces era la referencia para la civilización. Antes que nada la civilización era marchar hacia el camino que indicaba Europa. Esta imagen de guía de Europa como centro civilizatorio sufrió un tremendo cimbronazo durante la Primera Guerra y por contraste se produjo una revalorización de América latina en particular. América pasa a ser el lugar donde aquellas utopías o aspiraciones se pueden realizar; el continente donde se puede realizar la justicia y la libertad, donde todo aquello que condujo a la guerra en Europa se puede evitar [...].
***
- Hacia el final de su trabajo introductorio plantea que los intelectuales serán ahora desafiados a probar que pueden serlo también en la cultura mediática, "sin sucumbir a la simplificación y al estereotipo". ¿De qué modo considera que se puede intervenir, por ejemplo en la televisión, sin caer en la tentación de la simplificación?
- Sería un error no intervenir en estos espacios que hoy son parte de la arena del debate público en nuestros países. Hay que mostrarse firme para solicitar, para reclamar, el tiempo que requiere un razonamiento, que no tiene por qué ser un razonamiento destinado a colegas. Tiene que ser un razonamiento destinado al público. Pero el público merece un razonamiento complejo. El intelectual debe resistirse a la simplificación y reclamar la necesidad que tiene el que escucha de que aquello que es complejo no sea presentado sino de manera compleja. Lo que no quiere decir que sea de modo oscuro, sólo para entendidos. Y creo que ésa no es una tarea imposible.

título de la nota: Del letrado colonial al pensador moderno
autor de la nota: Mario Gluck
medio: La Capital - Rosario - Argentina
fecha: 01/08/2010

extracto
La Historia de los intelectuales en América Latina, editada por Katz y dirigida por Carlos Altamirano, es una obra colectiva en dos tomos. A simple vista su título podría generar la expectativa de encontrar una suerte de historia enciclopédica de los intelectuales. Si así fuera, tendríamos un producto con pretensiones excesivamente doctas, que correría el riesgo de ser cerrado a cualquier indagación o revisión posterior. Afortunadamente no ocurre esto con la obra, que nos plantea una forma distinta de concebir la historia de los intelectuales. La propuesta es entenderlos en su materialidad, en tanto actores del drama histórico, en sus relaciones entre si, con el poder y con el resto de la sociedad.

título de la nota: Actores en más de un escenario
autor de la nota: Mario Gluck
medio: La Capital - Rosario - Argentina
fecha: 01/08/2010

extracto
El segundo tomo de Historia de los intelectuales en América Latina, de reciente aparición, completa una extraordinaria obra de ensayo e investigación en torno a un tema poco abordado en el conjunto de sus múltiples aspectos.
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- ¿Como fue concebida la obra y particularmente este segundo tomo?
- En términos sintéticos, digamos que el criterio fue considerar a los intelectuales como actores históricos, pero actores que obran en más de un escenario, no únicamente en el escenario del debate político, aunque sea el más visible públicamente, sino en arenas de diferente escala, arenas culturales cuya conexión con la esfera política obliga a hacer muchas mediaciones. Para abordar las diversas dimensiones de la acción intelectual nos pareció necesaria la colaboración de estudiosos de varias disciplinas, una especie de "conversación" entre historiadores, sociólogos, críticos literarios y antropólogos, con el objetivo de producir una historia de los intelectuales en América Latina. El primer tomo estuvo consagrado a trazar lo que podríamos llamar la genealogía de esta figura, desde el letrado tradicional, colonial y poscolonial, al intelectual moderno, y el segundo a las diferentes modalidades de su práctica en el siglo XX.
***
- ¿En la década del 90 la figura del intelectual fue opacada por la del técnico?
- ¿Por qué en los 90? El saber tecnocrático es parte de las sociedades contemporáneas y su emergencia viene de mucho más atrás. Creo que lo que se impuso en esa década, en consonancia con la hegemonía del neoliberalismo, fue una idea de la política: la política como gestión o administración, ligada a la visión de que no hay sino un solo modo de hacer las cosas, porque hacerlo de manera diferente sería como ir contra las leyes de la gravedad. ¿Opacó eso a los intelectuales? No lo creo, la verdad es que hablaron bastante.

título de la nota: Un mapa de tensiones
autor de la nota: Diego Hurtado de Mendoza
medio: La Nación - ADN - Argentina
fecha: 31/07/2010

extracto
Si pudiera destilarse una idea integradora de la frondosa diversidad de nombres y temas tratados en los treinta y cuatro artículos que integran este volumen, podría decirse que América latina se piensa a sí misma por las tensiones no resueltas: es y no es Occidente, es y no es moderna, es y no es revolucionaria, es y no es vanguardia. Es también la censura, la represión política, el exilio, la causa de los marginados y los explotados, los sueños de justicia para el indio o el pobre, la opción frustrada, el desarrollo inconcluso, pero también un horizonte abierto portador de un mensaje civilizatorio. Historia de los intelectuales en América Latina es un sólido aporte a la construcción de un patrimonio común americano.

título de la nota: "Hay una tensión entre modernidad e identidad"
autor de la nota: Raquel San Martín
medio: La Nación - ADN - Argentina
fecha: 17/07/2010

extracto
El segundo volumen de Historia de los intelectuales en América Latina, que acaba de editar Katz -el primero, sobre el siglo XIX, se publicó en 2008-, abarca desde comienzos del siglo XX hasta la década de 1980. Ambos estuvieron a cargo del investigador y ensayista Carlos Altamirano, que hasta el año pasado dirigió el Programa de Historia Intelectual Latinoamericana en la Universidad Nacional de Quilmes, donde se inició el proyecto. En diálogo con adncultura, Altamirano fundamenta ese abordaje temático: "Una de las razones por las cuales fue difícil pensar una historia continua y cronológica para este libro es el hecho de que no hubo un centro. Ninguna capital latinoamericana funcionó como una metrópolis cultural respecto de las otras". Y enumera otras particularidades de los intelectuales del continente en el siglo XX, por ejemplo, la "pregunta obsesiva" por la identidad regional y nacional, el papel del exilio como experiencia reveladora y las redes trasnacionales de intelectuales que se activaron en determinados momentos del siglo, cuando la promesa europea parecía desvanecerse y América latina se perfilaba como el lugar de la utopía posible.
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- ¿Se puede hablar de un "campo intelectual" en América latina?
- Empleando la noción más o menos estricta, tal cual la acuña Bourdieu, es difícil hablar de un campo intelectual latinoamericano, porque a los ojos de Bourdieu un campo intelectual no es sólo una comunidad de intelectuales, escritores, poetas y filósofos, sino también una trama institucional y un sistema de autoridades, obras o autores, centros que dictan la norma. Una de las razones por las cuales fue difícil pensar una historia continua que fuera de comienzos del siglo XX a los años 80 para este libro, como una línea recta y pautada por etapas, es el hecho de que no hubo un centro. Ninguna capital latinoamericana funcionó como una metrópolis cultural respecto de las otras.
***
- En la introducción del libro, usted marca la distancia que siempre existió entre el campo de la cultura y el poder político. Pero muchos intelectuales en sus países fueron miembros del gobierno o trabajaron para un modelo político. ¿Cómo es la relación entre política e intelectuales en América latina?
- En general, entre los intelectuales y la central del poder político hay una relación de tensión, nunca es armónica, ni aun en los casos en que el intelectual esté más dispuesto a poner sus competencias al servicio del poder. Dicho esto, en el caso de México, también en Brasil, ha sido el Estado el que ha operado muy activamente para reclutar intelectuales y convertirlos en servidores públicos. Pero ésa no es una experiencia general para toda América latina y menos aún para la Argentina. Uno podría colocar el caso argentino en un polo opuesto al de México. Aquí ha habido más desarrollo de la sociedad civil y de actividades intelectuales a distancia del Estado.

título de la nota: ¿Para qué sirven los intelectuales?
autor de la nota: Marcela Robles
medio: El Comercio - Perú
fecha: 04/07/2010

extracto
Hubo un momento en la historia (que no logro identificar todavía), en que se inició un prejuicio contra los intelectuales, luego de la devoción que existiera por los mismos. Eventualmente, en determinados ámbitos, se les empezó a tachar de elitistas, soberbios, alienados en su torre de marfil, sabelotodos.
¿Adónde voy con todo esto? A lo que dio origen a esta nota: la aparición del segundo volumen del libro Historia de los intelectuales en América Latina (Editorial Katz, 2010), un recorrido por el devenir de las élites culturales de Latinoamérica en el siglo XX como actores sociales, escrito por importantes estudiosos del continente. La obra, reunida por el argentino Carlos Altamirano, está compuesta por una serie de ensayos de diversos autores que incluyen al notable peruano Luis Millones. El libro mantiene una perspectiva atravesada por el origen y las transformaciones del concepto de "intelectual", que analiza desde la historia política hasta la historia de la literatura latinoamericana, pasando por la sociología de la cultura y la historia de las ideas, con el propósito de comprender mejor nuestro tiempo.

título de la nota: Los que pensaron América
autor de la nota: Gustavo Varela
medio: Clarín - Revista Ñ - Argentina
fecha: 27/06/2010

extracto
Una treintena de ensayos integra el segundo tomo de Historia de los intelectuales en América Latina. En este diálogo, Altamirano, director de la obra, reflexiona sobre la figura del intelectual público en el siglo XXI, en un continente donde el escritor "está obligado a participar del debate cívico".
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- Diversidad, diferencia, variedad. ¿Existe, entonces, un pensamiento latinoamericano?
- Creo que hay ciertos temas que son característicos de Latinoamérica. Uno de estos temas es la pregunta por la identidad: quiénes somos, cuáles son nuestras verdaderas raíces, cuál debería ser nuestra verdadera cultura. Es un tópico obsesivo de la ensayística y del pensamiento latinoamericano. No sé si hay un pensamiento pero lo que sí puede decirse es que hay una serie de temas o tópicos de mucha duración, que se repiten y que para responder a eso se movilizan recursos de diferentes fuentes ideológicas: el romanticismo en el XIX, el positivismo más adelante, el nacionalismo, pero también el marxismo. No sé si hay un pensamiento latinoamericano pero uno sí puede reconocer que hay un modo de pensar que se caracteriza por la rumia en torno a ciertos problemas.
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- ¿Cómo se modifica el origen social de los intelectuales a lo largo del siglo XX?
- A partir de cierto momento la cantera social de reclutamiento de los intelectuales son las clases medias. Y no sólo en América Latina. Durante un tiempo procede de medios sociales tradicionales, altos, no de las clases medias. A lo largo del siglo XX este reclutamiento social varía aunque en un comienzo provenían de familias de dinero o que tenían linaje social. Esto no significa que haya un solo discurso del intelectual, porque no hay un discurso genérico. El intelectual no es un sujeto colectivo que tiene una sola voz. Pensar así sería ignorar que una de las características de la vida intelectual es la división: no existe una posición sino posiciones.
***
- ¿La aparición de la cultura mediática modifica el rol de los intelectuales en la actualidad?
- Los mass media modifican el medio. El intelectual es un hombre de la grafoesfera, como señala Régis Debray. Cuando aparece la videoesfera cambia el medio que ha sido por excelencia de producción y circulación. Toda la realidad, tanto la política como la cultura está hoy mediatizada. Esto es parte de lo real y por lo tanto también el intelectual se ve desafiado por esa esfera. En este sentido, el mundo de los medios de comunicación se ha convertido también en un mundo para el debate intelectual. Aunque el tiempo del intelectual es más lento que el de los medios. [...] Esta es la gran cuestión con la que se enfrenta hoy el intelectual: cómo escapar al cliché y a la simplificación de la réplica rápida que proponen los medios.

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